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DISCAPACIDAD VISCERAL

DISCAPACIDAD VISCERAL
Según establece la disposición 2574/2011, «la discapacidad visceral es un término global que hace referencia a las deficiencias en las funciones y estructuras corporales de los sistemas cardiovascular, hematológico, inmunológico, respiratorio, digestivo, metabólico, endocrino y genitourinarias (asociadas o no a otras funciones y/o estructuras corporales deficientes), y las limitaciones que presente el individuo al realizar una tarea o acción en un contexto/entorno normalizado, tomado como parámetro su capacidad/habilidad real».


Tenemos en la definición dos elementos clave:
deficiencia permanente y limitación del entorno.

Ahora bien, este tipo de discapacidad implica una diferencia sustancial respecto de los demás, en el sentido de que dicha deficiencia orgánica puede ser prácticamente invisible para el afuera, fortaleciendo las eventuales barreras con las que la persona puede toparse al desenvolverse en un entorno y restringiendo así la búsqueda de garantías, apoyos y ajustes razonables que conduzcan a la autonomía y rol activo del individuo.

La manera en la que nombramos no refleja una realidad, sino que la construye. Por eso, pensar y comprender la discapacidad en general y la discapacidad visceral en particular es fundamental al perseguir el objetivo de lograr una sociedad inclusiva. Ante todo debemos, entonces, reconocer la condición invisible que en muchos casos presenta la enfermedad crónica desde cual deriva esta discapacidad, para luego llevar adelante las acciones legales, estatales y sociales adecuadas que aseguren a todos respeto e igualdad de oportunidades, teniendo en cuenta la especificidad de las individualidades.